Este cómic me pareció muy tierno y profundo. A través de la inocencia de Mafalda, muestra un miedo muy real que a veces sienten los niños (y no tan niños): el temor de que el amor se divida cuando llega alguien nuevo. Me encantó cómo la mamá le responde con tanto cariño, asegurándole que el amor no se reparte, sino que se multiplica. La última frase de Mafalda, “es como si tu cariño abriera una sucursal”, me pareció brillante y muy dulce. Quino tenía una forma única de mezclar ternura, inteligencia y emoción en una sola viñeta.


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